La construcción de esta estufa rusa es una actividad colectiva, un pequeño grupo de personas trabajando, aprendiendo y compartiendo experiencias y conocimientos, enriqueciendo el resultado final del diseño.
Lo primero que hicimos fue marcar la base con una fila de ladrillos y a partir de ahí subimos hasta completar aproximadamente la altura del banco. Queda demarcada la base donde subiremos la rusa, y el rectángulo que servirá de cenicero. Y queda definido el camino que hace el humo al bajar.
Deberíamos conseguir que cuando el conducto de salida de humos se caliente, y al cerrar la guillotina, el humo fuera succionado hacia abajo por el efecto de sifón térmico que se produce.
Por un lado comenzamos a cerrar el banco, utilizando unas piezas largas y huecas de barro cocido, no muy masivas, pero que transpasan el calor muy rápido, y otros ladrillos. Sobre ellas sellamos con barro. Para este sellado usamos una proporción 1-5 de arcilla y arena. Y por otro lado empezamos a subir la rusa.
Al finalizar el primer día tenemos el banco casi listo y la rusa casi a la altura donde cierra la cámara de combustión. Pero al otro día cuando queremos continuar nos damos cuenta que no medimos con mucha precisión los niveles y empieza a descuadrar mucho. Tenemos que desmontar la rusa y comenzar otra vez, reutilizando el material. Ventajas de trabajar con barro! Cuando finalizamos el segundo día estamos más o menos donde lo habíamos dejado el día anterior (pero bien medidos los niveles) y con el respaldo del asiento subiendo.

El tercer día continuamos construyendo las «T» de la rusa que obligarán al humo a hacer zig-zag calentando toda la masa de la estufa en su ascenso hacia el exterior. Y subiendo el respaldo. Cada vez quedan menos ladrillos que se parezcan a otro, y junto con las curvas nos obligan a cortar muchísimas piezas. Vamos subiendo completando el puzzle.

La conexión de la rusa con el banco fue un desafío, tanto por la diferencia entre tipo de ladrillos y diferentes mezclas utilizadas en ambas partes, como por el hecho de que eran como dos edificios diferentes que debían mantenerse juntos. Es un punto débil de la estufa, en el sentido de que es un lugar donde agrieta la junta y debe repararse cada tanto. Sin embargo también es una línea que da elasticidad al conjunto.
También fue desafiante la colocación de la guillotina. Es un elemento muy importante en el funcionamiento del sistema.


En la parte superior del asiento, justo antes de la conexión con el tubo de salida colocamos otra guillotina, para cuando se apaga el fuego totalmente. Cerrando esta guillotina mantenemos el calor por más tiempo.

Tuvimos una sorpresa al final de la obra y fue que la dueña de la casa hizo cambiar el techo. Quitaron el que había en el salón y pusieron un techo bien aislado con dos claraboyas, que aunque no reciben los rayos de sol, deja entrar luz. Esto sin duda ayudará muchisimo a calefaccionar la casa mucho más eficientemente.

