Seis bases para la construcción de resiliencia comunitaria (Tercera parte). Base #2 Pensamiento sistémico.

El pensamiento sistémico es esencial para entender las complejas e interrelacionadas crisis que ahora se despliegan, y lo que significan para nuestras comunidades igualmente complejas.

“¿Qué estás tratando de hacer y cuáles son las consecuencias? Para mi eso es pensamiento sistémico. Es pensar en cómo una acción aquí afecta al conjunto. Es tomar la responsabilidad de las acciones emprendidas.” Doria Robinson, Urban Tilthhttp://www.resilience.org/stories/2015-06-24/talking-resilience-with-doria-robinson

Qué significa

Nuestras comunidades son subsistemas completamente integrados en un solo sistema socio-ecológico global. Están conectados o influenciados por factores externos, como los suministros regionales de agua, la política energética y el cambio climático mundial. Nuestras comunidades son también sistemas complejos por sí solos, con innumerables componentes constantemente cambiando e interactuando entre sí, el todo más grande, y los sistemas exteriores. La actividad económica local, las relaciones entre grupos sociales, patrones culturales locales … todos ellos influyen en la comunidad desde adentro hacia afuera. Los desafíos que enfrentamos son complejos, por lo que no podemos abordarlos como si fueran problemas lineales. El pensamiento sistémico nos ayuda a entender las crisis E4, así como a entender cómo nuestras sociedades y comunidades funcionan. Es también la base de la ciencia de la resiliencia.

Qué es importante

Entender la complejidad. El pensamiento sistémico (ver simultáneamente las partes, el todo y las relaciones dentro de un sistema) nos ayuda a dar sentido a la complejidad. Ser complejo es diferente de ser complicado. Los pensadores Brian Walker y David Salt lo describen de esta manera:

El mecanismo que tiene un reloj antiguo es un conjunto de minúsculos e intrincados dientes y resortes, a menudo compuesto de muchas piezas. Esta es una máquina complicada … mas allá de que las piezas individuales no son independientes entre sí; más bien, el movimiento de uno depende de otro de una manera invariable … [En contraste,] aunque una granja pueda producir sólo un artículo (por ejemplo, trigo), la finca está lejos de ser sencilla. El agricultor, las prácticas agrícolas, el cultivo, el suelo en el que crece y el mercado interactúan y cambian con el tiempo. Se trata de un sistema complejo.

La Ingeniería nos ayudaría a entender el reloj, pero no nos servirá de mucho con la granja. El clima, los precios del mercado, la nutrición del suelo, la política gubernamental y otros innumerables factores, son a menudo impredecibles. El pensamiento sistémico nos da conceptos que nos ayudan a modelar las dinámicas y las relaciones que existen. Podemos empezar a pensar en la granja en términos de “stocks” (recursos como el trigo en el almacén; nutrientes en el suelo), “flujos” (ventas del trigo, agotamiento de los nutrientes del suelo), “circuitos de retroalimentación” (una mayor demanda de granos estimula al agricultor a plantar más trigo; más cultivo significa que el agricultor necesita reemplazar los nutrientes del suelo perdidos), y así sucesivamente. Una parte esencial del pensamiento sistémico es establecer límites: definir y limitar lo que vamos a considerar en detalle. Al establecer un límite, no pretendemos que todo lo que queda fuera de la frontera no existe, sino que estamos escogiendo una de las muchas perspectivas posibles y aceptando que no podemos saber todo lo que podríamos querer saber. De hecho, reconocer que hay más de una manera de ver las cosas está en el corazón del pensamiento sistémico. Esto es especialmente importante cuando estamos hablando de comunidades humanas, donde existen siempre variedad de puntos de vista e intereses. Si sabemos que nunca tendremos información completa, podemos deducir que siempre habrá puntos ciegos. Una respuesta adaptable a un problema puede ser preferible a una solución estática. Como veremos en el próximo artículo de esta serie, cuando hablemos de adaptabilidad, la ciencia de la resiliencia nos da herramientas para anticipar y tratar con la incertidumbre.

Hacer que las crisis E4 sean relevantes. La sociedad industrial moderna opera hoy en una escala global, y cada comunidad es profundamente dependiente de recursos y procesos más allá de su propia región. El comercio y relaciones internacionales no son, por supuesto, nada nuevo, pero en el último medio siglo hemos creado extraordinariamente complejas interconexiones entre los sistemas económicos, sociales y medioambientales del mundo. Construir resiliencia comunitaria frente a las crisis E4 significa que necesitamos pensar en la infinidad de desafíos (de los cuales sólo algunos son predecibles) que enfrentaremos en el previsible futuro. Consideremos, por ejemplo, la compleja relación de nuestras comunidades con los combustibles fósiles y el cambio climático. Las comunidades actualmente dependen de los combustibles fósiles para proporcionar servicios esenciales de energía, combustible para vehículos, insumos agrícolas, calor para edificios y procesos industriales, electricidad para comunicaciones, y más. Esa dependencia de nuestras comunidades a los combustibles fósiles es el mayor impulsor del cambio climático, tanto directamente (quema de combustibles fósiles para transporte, electricidad y calor) e indirectamente (consumir alimentos y bienes fabricados y transportados con combustibles fósiles). El cambio climático, a su vez, afecta a nuestras comunidades, también directa e indirectamente. Los impactos directos son evidentes y muy visibles: tormentas que dañan edificios e infraestructura; sequías que reducen el suministro local de agua; calor y frío extremos que ponen en peligro a poblaciones; y más. Los impactos indirectos son menos evidentes: sequía en una parte del mundo (o incluso una parte del país) podría perjudicar la producción agrícola y provocar que los precios de los alimentos aumenten en otra parte; la inestabilidad económica y social provocada por el clima en un país productor de petróleo podría afectar las exportaciones, impactando en el precio o el suministro de gasolina. La comprensión de las crisis E4 puede ayudar a guiar acciones a nivel comunitario. Por ejemplo, si asumimos que el mercado suministrará automáticamente energía asequible mientras exista demanda, no tiene sentido preocuparse por la tendencia a la baja de los recursos petroleros baratos de producir. Por otro lado, cuando entendemos los mecanismos básicos de nuestra crisis energética, es decir, que nuestra economía e infraestructura siguen siendo extremadamente dependientes del petróleo, y las fuentes de energía alternativas están limitadas en su capacidad para sustituirlo, obtenemos una mejor idea de qué esperar en el futuro y lo que podría significar para nuestra comunidad. El pensamiento sistémico hace que las crisis E4 sean relevantes para las comunidades de otra manera: nos ayudan a ver que las acciones, incluso a nivel comunitario relativamente pequeño, juegan un papel en lo nacional y mundial. Todas son parte del mismo sistema. Construir resiliencia en nuestra comunidad contribuye a la resiliencia de nuestro sistema socio-ecológico global.

Características del Pensamiento sistémico

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